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Método busca que los niños se integren a la sociedad y sean independientes.

¿Cómo romper los mitos del autismo y la dislexia?

Verónica Kaune muestra una de sus herramientas. Foto:Duglas Ormachea / Página Siete

Ser el todo o nada a  la  vez, así es como día a día enfrentan la vida los niños autistas. Esta condición  puede conllevar varios prejuicios  en el entorno,  como “no va a poder pasar de curso” o “no está bien educado”.   Pero,  ellos tienen  grandes potenciales a las que hay que darles herramientas.

Según la psicóloga Verónica Kaune,   “el autismo es una condición, no una enfermedad. No es que lo vas a llevar al médico a revisar para tratar con medicamentos”, dice.

“Mi hijo no tiene  nada, los profesionales se han inventado, con una tunda lo voy a poner en su lugar”, es uno de los mitos   más concurridos  entre   los padres que se niegan a aceptar la condición de sus hijos. Los niños autistas no se percatan cuando alguien está alrededor, no dan su opinión  y cuando no están de acuerdo simplemente se ponen a llorar.

“Nunca podrán  leer, no van a pasar de curso”, con ese pensamiento  muchos padres, hasta ahora cerca de 300 personas, han acudido a Kaune para tratar a los niños con el método Davis. Éste consiste en tres pasos  que ayudan a los niños a ser  independientes y relacionarse.

“Éste es un programa  que entra a lo que se llama  la psicología emocional . El autismo está en lo que se llama trastornos generalizados  del desarrollo. Ahí se  encuentra el trastorno del espectro autista. Es un problema que se da en el sistema nervioso de las personas”, explica Kaune.

El método Davis trabaja con la  individualización (para impulsar la  conciencia de “su ser”), el desarrollo de la identidad (plantea 30 conceptos de vida, como el tiempo y las secuencias) y la integración social.

Son alrededor de 60 horas de sesiones en las que participa la familia y el paciente. “Ayudamos a hacer  conexiones neurológicas que antes no se hicieron”, explica la experta que trata a  personas con déficit de atención, dislexia y autismo.

La mayoría de las personas tiene un coeficiente intelectual de 100, en cambio los autistas tienen entre 110 y 120. “Hay unos que tienen 140, son hiperinteligentes, pero primero los vemos raro”, dice.  Asegura  que es importante resaltar la inclusión.

La dislexia afecta a personas que no leen las palabras porque no tienen imagen.  “Le damos imagen a las palabras”, dice. “Es un potencial de genio”, añade.

Hoy y mañana,  Kaune dará una conferencia gratuita sobre autismo / asperger y dislexia,  junto al déficit de atención, respectivamente.  La cita es a las 19:00, en el espacio Simón I. Patiño. (Más información al 77233072).