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El maestro, pedagogo, periodista y psicólogo italiano, Loris Malaguzzi (1920 – 1994) fue el fundador y propulsor de las escuelas de Reggio Emilia. Dedicó “toda su vida a la construcción de una experiencia de calidad educativa en la cual se escuchaba, se respetaba y se consideraban las potencialidades de los niños y niñas para que se reconocieran los derechos de estos a ser educados”. Es también el autor de «Zerosei» (1976), «Los cien lenguajes del niño» (1995) y «La Educación Infantil en Reggio Emilia» (1995).

Los principales OBJETIVOS de las escuelas propuestas por Malaguzzi son:

  • Crear una escuela activa, inventiva, habitable y comunicable.
  • Que ésta sea un sitio de investigación, de aprendizaje y de reflexión.
  • Un lugar donde tanto los niños, como los educadores, como los familiares participen y se interrelacionan.
  • En el que haya un compromiso completo de la comunidad en el aprendizaje de los pequeños, para facilitar su comunicación e intercambio con el mundo.
  • Para hacer buena educación debemos cerrar los libros de psicología, pedagogía y didáctica.

Malaguzzi hizo su propuesta metodológica de aprendizaje, convencido que los niños no deben ser subestimados y encasillados. Ellos necesitan expresarse, experimentar, y aprender por sí mismos, pues según él:

  1. Tienen “cien lenguajes”, pluralidad de códigos lingüísticos, no se quedan en lo que ven si no que ven más allá. Aún creen y ven todas las partes de las cosas: las verdaderas y las fantasiosas.
  2. Sus ideas surgen de experiencias reales dando como resultado respuestas y conclusiones reales.
  3. Cada niño es diferente, singular y por eso mismo cada individuo se relaciona con los otros de diferente manera y tiene habilidades diferentes.
  4. Tienen formas propias y personales de participar, proceder y elegir.
  5. Sus roles y sus relaciones con los demás los desarrolla con mayor espontaneidad en las actividades en grupos pequeños.
  6. Tienen capacidades, potenciales, curiosidad e interés para construir su propio aprendizaje. después desarrollar sus propios proyectos de creación.

La información precedente ha sido resumida por motivos únicamente educativos, considerando que, sin importar nuestras situaciones geográficas y sociales, nos pueden ser útiles para reconocer y valorar todas las formas de expresión y comunicación que tienen nuestros estudiantes en su proceso de aprendizaje.

Compartimos algunas frases dichas por el mismo profesor Loris Malaguzzi, y que nos pueden ayudar a comprender más claramente su propuesta y sus ideales de enseñanza y de aprendizaje:

“Trabajar con los niños  quiere decir tener que hacer las cuentas con poca certeza y muchas incertidumbres. Lo que nos salva es buscar y no perder el lenguaje de la maravilla que perdura, en cambio, en los ojos y en la mente de los niños”.

  • “Es necesario que estemos convencidos, nosotros los adultos antes que nadie, de que los niños no son solo ostentadores de derechos, sino portadores de una cultura propia. Que son ostentadores de una capacidad de elaborar cultura, que son capaces de construir su cultura, y de contaminar la nuestra”.
  • “¿Fórmulas? No las hay. Sólo hay posibles estrategias. Sobre todo, hacer que los niños familiaricen sus mentes con las imágenes, que sepan mantenerlas vivas, que cojan el gusto de reactivarlas, de regenerarlas, multiplicarlas con el máximo uso personal y creativo. Una condición fundamental es que las imágenes sean buenas y significativas para sí mismas, para los niños, para los adultos. Así, sólo así, las imágenes, combinándose y recombinándose cada vez más (y no siempre con útiles lineares y acumulativos) en las formas de realismo, del sueño, de la ficción, de lo lógico, de lo imaginario, de lo simbólico, se convertirán en signo y semiótica”.
  • “Los niños descubren (con nosotros) la complicidad con las acciones, los lenguajes, los pensamientos, los significados; que es fundamental preservar en los niños (y en nosotros) los sentimientos de asombro: la creatividad, como el conocimiento, es hija del asombro; que también la creatividad es un arte y una creación combinada (unas veces inmediata y espontánea, otras aislada, subordinada) que tienen motivaciones, formas, procedimientos, contenidos (formales e informales) y capacidades comunicativas, previsibilidad e imprevisibilidad, que proceden del juego, del ejercicio, del estudio, del aprendizaje visual, de la subjetividad interpretativa de las emociones, de las instituciones o de la imaginación racional y de sus posibles transformaciones y transgresiones Todo ello favorecido, tolerado o impedido por las tendencias y las políticas culturales.

Y de manera puntual nos recomienda a los educadores:

“Debemos atribuirle al niño un enorme potencial y los niños deben sentir esa confianza. El profesor debe renunciar a todas sus ideas preconcebidas y aceptar al niño como un co-constructor”.

  • “Nuestra tarea, en cuanto a la creatividad, es ayudar a los niños a que suban sus propias montañas, lo más alto posible. Nadie puede hacer más”.
  • “Es necesario que estemos convencidos, nosotros los adultos antes que nadie, de que los niños no son solo ostentadores de derechos, sino portadores de una cultura propia. Que son ostentadores de una capacidad de elaborar cultura, que son capaces de construir su cultura, y de contaminar la nuestra”.
  • “La educación debe liberar la energía y las capacidades de la infancia, así como promover el desarrollo armónico de los niños en todas las áreas: la comunicativa, social, afectiva, y un pensamiento crítico y científico”.
  • “Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales, sino que todos son diferentes”.

Las reflexiones, pensamientos y frases anteriores las compartimos por motivos educativos y de formación permanente, tanto para padres de familia como para profesores, convencidos que el conocer otras experiencias educativas enriquecerá nuestra tarea docente. No es una publicación para “copiar experiencias”, sino conocer experiencias para ver qué podemos aprender de ellas. El escritor y filósofo estadounidense Eric Hoffer, nos motiva, como educadores, a estar siempre abiertos al asombro y recordar que, “en tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”.

Para quienes deseen reflexionar, con otras familias y/o profesores, esta propuesta educativa, sabiendo que en Educación la última palabra todavía no está dicha, les sugerimos ingresar a este enlace: INSTITUTO LORIS MALAGUZZI.

“La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.
Le dicen:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad”.