Fuente: Universidad Salesiana de Bolivia

Bajo el rótulo » Horizontes de la Educación en Bolivia», un diálogo sobre el quehacer educativo, la Comisión  Episcopal de la Educación de la Conferencia Episcopal Boliviana propició un simposio pedagógico, en los salones del Ministerio de Educación, el viernes 7 de febrero.

«Celebramos los 50 años de la Comisión Episcopal de Educación con este diálogo y lo hacemos en un ambiente del Ministerio de Educación», expresó monseñor Fernando Bascopé Müller sdb, presidente del Área de Educación de la CEB para lanzar el primer desafío de reflexión con la pregunta ¿Qué significa educar?, para dar una primera respuesta: «Es sacar desde dentro, es redescubrir esta palabra, porque los jóvenes tienen deseos de verdad y he aquí el gran desafío. Y es que dentro de los jóvenes habita Cristo».

La temática giró en torno a cinco grandes ejes: El derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos; aportes de la Iglesia Católica a la Educación Boliviana; estado de situación de la educación en Bolivia; desafíos y horizontes de la educación en Bolivia y experiencias educativas.

Partiendo de la premisa que el derecho a la educación está fundada en la naturaleza humana, el disertante  Carlos Ferrer destacó que los padres de familia tienen el derecho a elegir, la educación que convenga a sus hijos y que complemente los primeros pasos que se dan en la familia.

Apuntó que hay muchos factores que el Estado no puede abordar en la educación y que la Escuela Pública sólo es una solución parcial a las demandas de la sociedad actual. «Uno aspira como padre de familia a educar a su hijo en su misma fe. Es evidente que el Estado decide el modelo de colegio», expresó Ferrer en su alocución seguida por un millar de educadores jóvenes y autoridades educativas.

Al destacar que la libertad de la enseñanza es un derecho humano, apuntó que se cometieron muchos errores al tratar de unificar criterios únicos en los modelos educativos.

Para Alfonso Vía Reque, rector de la Universidad Católica de Bolivia, regional Cochabamba, el aporte de la Iglesia a la sociedad se dio en distintas etapas de la historia y con innovaciones permanentes.

Recordó que la Iglesia siempre pregonó la igualdad entre los hombres, el concepto de dignidad y la vocación universal de los bienes de la tierra.

“De dónde vienen las universidades en el mundo, pues, de la Iglesia y que Inocencio III acuñó la expresión “universitas”. Estos aportes de la Iglesia a la ciencia, filosofía y la cultura la expresó a través de sus diversas instituciones y congregaciones como los benedictinos, franciscanos, oblatos, salesianos, jesuitas, hermanos maristas y de La Salle entre tantos otros,

Recordó el concilio Vaticano II como la expresión de reflexión más importante del siglo XX expresando a lo largo de sus documentos 12 principios educativos entre los que se destaca la dignidad de la persona humana que radica en el derecho a la educación, además de recordar que los cristianos tienen derecho a recibir esta educación y que los padres son los principales educadores de sus hijos.

En América Latina esta participación de la Iglesia se hace más visible a través de las universidades empezando por la de Santo Tomás en 1535 e incluyendo a San Francisco Xavier en Sucre.

“El tema educativo siempre fue motivo de atención especial y basta recordar los encuentros de Río de Janeiro, Medellín, que se refiere a la estructura de pecado con la explotación y la depredación, refrendados en Puebla, donde se hace una opción por los pobres”, apuntó Vía Reque

Complemento su alocución y recuerdo de estos encuentros citando el deber de la educación humanizando al ser humano, compromiso refrendado en los encuentros de Santo Domingo y Aparecida.

También en Bolivia, la participación de la educación católica se hizo presente con su aporte desde el estatuto lanzado por Belzu, siguiendo la Escuela Ayllu, la autonomía y en el Código de 1955.

Finalmente, José Antonio Díez de Medina, rector de la Universidad de La Salle presentó una serie de cuadros sobre el desarrollo poblacional destacando que “la población creció menos en los últimos años”, aspecto que debe merecer un estudio sobre las causas.

Este crecimiento determina que en la actualidad se tenga en el país 135 mil maestros. “El problema no es la cobertura, no es la cantidad, sino la calidad”, expresó, a tiempo de recordar la recomendación de la UNESCO: “buena educación y una educación con valores”, que pasa por la preparación de los profesores y el seguimiento a los estudios.