EL DIA 31-01-2021 – La Iglesia boliviana reflexiona sobre la calidad de nuestra educación

LA CONFERENCIA EPISCOPAL BOLIVIANA le pide al Gobierno más compromiso y transparencia. Le exige que muestre los resultados de un estudio que refleja el verdadero estado de la educación.

Visión Institucional Conferencia Episcopal Boliviana

La Iglesia Católica Boliviana a través de la Conferencia Episcopal acaba de publicar un análisis, a propósito del inicio del año escolar 2021, posterior al fracaso que significó la gestión 2020, en la que no hubo respuestas para afrontar los desafíos de la pandemia. A continuación, las principales conclusiones de esa reflexión que incluye numerosas propuestas.

Desde el Pacto Educativo Global que el Papa Francisco lanzó el 15 de octubre del 2020, la Iglesia en Bolivia ha venido reflexionando sobre el recorrido que se necesita hacer para responder de manera efectiva y eficaz a los nuevos desafíos educativos a los cuales nuestra historia nos convoca.

La pandemia ha sorprendido a los sistemas educativos y ha puesto al descubierto las carencias pedagógicas, educativas, económicas, políticas y sociales de los mismos.

El sistema educativo es el articulador de una sociedad. Su labor es pensar, crear, investigar, diseñar, concretar la educación de los ciudadanos para un auténtico desarrollo humano que responda a su sociedad en un amplio contexto global.

Lamentablemente, no ocurre eso en nuestro país, donde la educación es prisionera de consignas políticas, sin pensar al porvenir de los niños de hoy, futuros profesionales del mañana.

1833: En ese año ya existían cursos por correspondencia en Suecia

Nos preguntamos:

¿La sociedad tiene claridad de esta situación?

Está en juego el futuro de nuestros niños y adolescentes y todos nosotros somos responsables de esa catástrofe existencial.

La riqueza de un país se mide por la riqueza de sus recursos humanos, su gente, su educación, la honestidad y la trasparencia en todos los niveles existenciales, sociales y laborales.

Este cometido lo podemos lograr solo a partir de una nueva y buena educación.

¿Qué se necesita para una buena educación?

1) Necesitamos educadores preparados para el siglo XXI. Preparar a los educadores con otros estándares de competencias: idiomas, tecnología, didáctica, creatividad, capacidad de empatía, atención a lo emocional, trabajo colaborativo.

¿Están los maestros capacitados para esa nueva educación?

En la gestión de Evo Morales, siendo ministro el Lic. Roberto Aguilar, el Estado ha gastado ingentes cantidades de dinero en formación docentes, en el llamado PROFOCOM. La idea, buena; el objetivo y la metodología, mala. El PROFOCOM se ha dedicado más a una ideologización de la educación antes que a actualizar y preparar a los maestros para nuevos retos. Los resultados los hemos visto con la pandemia.

2) Necesitamos infraestructura educativa con tecnología. El mundo entero se mueve bajo otros parámetros existenciales donde la tecnología tiene un lugar importante para el desenvolvimiento cotidiano sea en lo laboral, educativo y en la vida misma de la familia.

Una buena y moderna infraestructura tecnológica es vital para que nuestra educación haga verdaderamente un salto cualitativo y ofrezca a los estudiantes la educación que ellos merecen a la cual tienen derecho.

Eso significa conexiones de internet sólidas, Plataformas educativas especializadas, equipos tecnológicos para docentes y estudiantes acordes a la necesidad de aprendizaje y, naturalmente, una nueva visión educativa.

3) Es urgente pensar en un PACTO EDUCATIVO A LARGO PLAZO, que eleve la calidad educativa y proporcione al país profesionales y gente creativa capaces de dar un espacio humano, tecnológico y de investigación competitivo en el entorno regional y mundial.

Una mirada a nuestro alrededor en la actualidad. La situación actual nos encuentra con un comienzo de clase bastante confuso.

Se ha hablado de todo: educación semipresencial, educación a distancia con lo virtual, radial y televisivo; se habla de cartillas elaboradas en tiempo récord; de plataforma virtual sin los contenidos virtuales que exige una plataforma educativa.

Los padres y madres de familia viven la incertidumbre de una gestión escolar poco clara; los docentes de la misma forma buscan recursos y apoyo que le permitan llevar adelante la gestión escolar; finalmente, los estudiantes son los que pagarán la consecuencia de esta manera informal e improvisada de llevar adelante la educación en nuestro país.

Hablando de educación virtual. Ante la emergencia que vivimos, las escuelas y los docentes están llamados a buscar métodos de enseñanza que les permitan superar las barreras físicas, ofreciendo a los estudiantes la oportunidad de seguir aprendiendo, involucrándolos también a través de formas de aprendizaje a distancia.

La educación a distancia no es nada nuevo: ya en 1833 existían cursos por correspondencia en Suecia y eran muy populares los cursos por correspondencia o cursos donde, a través de casetes de video o audio, se podía profundizar en el estudio de idiomas extranjeros.

En nuestro país las radios han tenido un rol muy importante en la alfabetización sobre todo en el campo, recordamos de manera especial IRFA Santa Cruz y en el occidente Radio San Gabriel.

En la sociedad actual, además, la televisión primero, luego la presencia de Internet y las innovaciones tecnológicas han propiciado nuevas formas de comunicarse y compartir, así como el acceso a la información. Estos cambios sociales y culturales de manera tacita han influido en el sistema escolar y han tenido importantes repercusiones en la formación y la práctica docente.

La educación virtual o en línea es una manera de interactuar entre dos personas o un grupo de personas sobre un tema u objeto de discusión.

A partir de este concepto, procuremos comprender mejor ese tipo de educación aplicada dentro de las aulas virtualmente o también con algunos tiempos presenciales.

La educación virtual trabaja a través de plataformas educativas especializadas que permitan al docente y al estudiante un trabajo de aprendizaje conjunto, donde el educador se trasforma en orientador facilitador y el estudiante se trasforma en sujeto de su propio aprendizaje, de alguna forma en autodidacta de su propio saber.

Este concepto que rige en la educación virtual cambia completamente el concepto de didáctica desde lo presencial a lo remoto, con clases invertidas e investigación permanente.

Las nuevas tecnologías y canales de comunicación disponibles se han de convertir en excelentes aliados para superar la distancia física y permitir que los alumnos experimenten una dimensión mucho más amplia y variada que un aula tradicional.

El aprendizaje a distancia le permite estudiar y enseñar desde casa respetando su propio horario y organizando de forma independiente el marco de tiempo del estudio. Serán los propios niños, quienes integrarán fácilmente la formación digital en otras actividades cotidianas, disponiendo de los medios para aprovechar al máximo el tiempo y los recursos de que disponen.

2020: Fracaso de gestión escolar, en la que no hubo respuestas para

afrontar los desafíos de la pandemia.

Los diferentes roles en la educación a distancia. En la enseñanza a distancia, la actividad educativa está mediada por el ordenador y la conexión a internet y el docente se convierte en una especie de tutor que prepara el material, sigue paso a paso las actividades que realiza el alumno, activando las prácticas de evaluación.

Por tanto, se perfilan roles y compromisos que se llevan a cabo en una dimensión espacio-temporal diferente. La tarea del profesor es crear situaciones de aprendizaje que los estudiantes puedan utilizar de forma independiente, desde sus hogares. Los estudiantes pueden decidir y trabajar de forma independiente o colaborar con sus compañeros, pero en actividades sin retroalimentación inmediata o la asistencia del profesor. El propio docente decide si y cuándo intervenir en este proceso de autoaprendizaje para evaluar, orientar y crear oportunidades educativas adicionales para estimular la reflexión y la profundización.

El hecho de que la lección no se siga en persona no significa que el aprendizaje sea de menor valor. Las propuestas didácticas deben estar, como siempre, construidas sobre contenidos de calidad, teniendo en cuenta los conocimientos previos de los alumnos y deben estar estructuradas de forma rigurosa y precisa. Solo si se respetan estos criterios se puede argumentar que la educación a distancia puede ser equivalente a la enseñanza tradicional.

Los contenidos son multimedia y son el resultado de la integración de diferentes medios para facilitar la comprensión y personalización del alumno en función de las características de cada uno.

La educación a distancia puede, por tanto, tener ventajas, pero es fundamental que los profesores, y la escuela en general, no pierdan el contacto con los estudiantes.

En este contexto, la presencia y el uso de todas las tecnologías disponibles permitirá a los alumnos experimentar con nuevas formas de aprendizaje sin descuidar la comparación con la dimensión escolar.

Otro aspecto importante a no descuidar en la educación a distancia es la dimensión emocional de los estudiantes. Debe ser este un tema compartido entre la familia y la escuela y los docentes. La familia es naturalmente la primera educadora. En este sentido los padres, papá y mamá, deben preocuparse de acompañar afectivamente y emocionalmente a sus hijos para que el proceso de aprendizaje sea óptimo. Este concepto vale por la escuela virtual, así como por la presencial.

APUNTES

Si este es el nuevo escenario por donde nos toca transitar, hay preguntas obvias:

• ¿Cómo sociedad estamos preparados para este desafío?

• ¿Los educadores están listos pedagógicamente hablando para encarar esa nueva forma de didáctica?

• ¿Los padres y madres están conscientes del valor e importancia que reviste esta nueva forma de enseñanza para sus hijos y que la misma demanda un mayor esfuerzo de atención y preparación a los docentes?

• ¿El Estado en sus diversos niveles de gobierno está organizado para ofrecer la garantía de una educación de calidad para todos?

Las preguntas pueden ser objeto de discusión en otro foro. Lo importante es que todos seamos parte propositiva en esta nueva oportunidad histórica de mejorar nuestra educación.