Una palabra de esperanza – Mons. Fernando Bascopé

COLUMNA DE OPINIÓN – PÁGINA SIETE 16-07-2021

Desde el pasado año en todo el mundo se libra una batalla que ha obligado a cambiar drásticamente los hábitos de todos. La llegada de la pandemia global del Covid-19 nos sorprendió y nos orilló al confinamiento. Entre las muchas cosas a las que hemos tenido que renunciar en estos meses, hay una sobre todo que corre el riesgo de comprometer el futuro de las  próximas generaciones: la educación.

La UNESCO informa que la pandemia del coronavirus (COVID-19) ha provocado la mayor interrupcio´n de la historia en los sistemas educativos, que ha afectado a casi 1.600 millones de estudiantes en ma´s de 190 pai´ses, en todos los continentes. Los cierres de escuelas y otros centros de ensen~anza han afectado al 94 % de los estudiantes de todo el mundo, una cifra que asciende al 99 % en pai´ses de ingreso bajo y mediano bajo.

A nivel mundial, 214 millones de estudiantes de primaria, secundaria y superior en 23 países han perdido al menos tres cuartas partes de clases desde marzo de 2020. Además, los países con mayor duración de cierres escolares son los mismos países que tienen un bajo porcentaje de niños con conexión a Internet. Estos datos nos invitan a reflexionar: ¿Cómo estamos en Bolivia?

Frente a este panorama que ha sido definido como la peor tragedia educativa, el Papa Francisco nos ofrece una palabra esperanzadora: EL PACTO EDUCATIVO GLOBAL. Desde este planteamiento proponemos algunas las tareas a trabajar:

1. Hacer pertinente la educación de hoy, escuchando a los niños y jóvenes, con particular atención a las niñas y mujeres.

2. Mayor participación de la familia en la educación, y la cualificación de los docentes.

3. Profundizar el tema ecológico como articulador de una nueva perspectiva educativa, donde todos sean incluidos y nadie sea descartado.

El Papa propone una formación integral o pluridimensional: “Hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, sienta lo que piensa y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa”.

Este horizonte que nos ofrece el Papa Francisco debe ayudarnos a un verdadero compromiso por la educación en nuestro país, con participación, en fraternidad, escuchando a los estudiantes, ¡con inclusión de todos y que nadie quede descartado!

Proponemos estas líneas a la comunidad para despertar el mejor ánimo de la reflexión y debate.

Mons. Fernando Bascopé Müller es presidente Área de Educación – CEB.